NADA OLVIDAN LOS ESCOMBROS
No puedes contemplar los escombros,
pues son el relato de la guerra.
Escombros, ladrillos rojizos,
cuántas madres y sus hijos pequeños
asfixiasteis, ardiendo
como la madera seca!
Escombros malditos.
Semejantes a cada una de nuestras lágrimas,
a cada herida infligida a los corazones.
Quienquiera que os ve teme la guerra
porque de nuevo la tiene ante sus ojos.
La guerra nos dejó escombros,
y casas plateadas de cuento
nos obligáis a rehacer.
La gente que edifica altas casas,
arrancando ladrillo a ladrillo de las ruinas,
las eleva tan alto como pájaros.
Y nuestros hogares,
bellos como la plata,
están hechos de escombros.
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en "El bosque, mi padre", Ediciones Torremozas, Madrid, 2019. Traducción e introducción de Amelia Serraller Calvo. En la imagen, Papuzsa (nacida Bronislawa Wajs, Lublin, Polonia, 1908-Inowroclaw, Polonia, 1987 / lecciongitana.org
(Fuente: Jonio González)
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