sábado, 12 de julio de 2025

Jimena Fernández (Córdoba)

 

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Quebracho Abuelo
 

Dicen que hay un árbol en Villa Allende
que guarda el secreto del tiempo.
Un quebracho blanco, abuelo del monte,
que ha visto pasar generaciones
como hojas arrastradas por el viento.
Sus raíces, cinco veces su altura,
no buscan agua:
buscan memoria.
Allí abajo, donde el asfalto no llega,
vive lo que no quieren que recordemos:
la paciencia, la tierra, la lucha.
No se lo trasplanta.
No se lo calla.
No se lo borra de la traza.
Porque moverlo es matarlo,
y matarlo es un crimen sin balas,
pero con uniforme.
Hoy lo rodean los cuerpos
de quienes entienden que resistir
es también echar raíz.
Cantan, gritan, lloran,
con los puños en alto
y el corazón anclado.
Y el quebracho no habla,
pero vibra.
No llora, pero cruje.
Y cada vez que el viento roza sus hojas,
es como si dijera:
"Aquí estoy.
No nací para rendirme.
Luchá, como un quebracho."
 

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