
El pájaro de mi corazón ha empezado a revolotear de nuevo, el loro de mi alma ha empezado a mascar azúcar.
Un trago de ese incauto vino ha empezado a fluir por mi cabeza y mis ojos.
El león de la mirada fija, a pesar del perro de los Compañeros de la Cueva, ha empezado a beber mi sangre de nuevo.
El agua está fluyendo de nuevo en este río; junto a la orilla ha empezado a brotar la hierba.
La brisa del alba está soplando de nuevo en el jardín, ha empezado a soplar sobre la rosa y la rosaleda.
El Amor me vendió por una simple falta; el corazón del Amor ardió, y ha empezado a comprarme de nuevo.
Él me expulsó; la compasión llegó hasta él y me llamó; el Amor ha empezado a mirarme amablemente.
Mi enemigo ha visto que estoy con el Amigo; ha empezado a roer su mano de envidia.
Mi corazón ha escapado de las mañas de la fortuna, ha empezado a deslizarse hacia el pecho del Amor.
La frente del chismoso haciendo señales ha empezado a curvarse sobre los ojos.
Cuando el Amor llamó a mi corazón hasta Él, mi corazón empezó a huir de toda creación.
Las criaturas son como bastones; el ciego arroja el bastón cuando empieza a ver.
Las criaturas son como leche; el niño rechaza la leche cuando empieza a digerir carne.
El espíritu es como un halcón tomando vuelo, porque ha empezado a oír el tambor del rey.
Basta, pues el velo del habla ha empezado a hilar una cortina alrededor de ti.
(Fuente: Lab De Poesía)
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