Imitar a Cristo
Vos no querías imitar a Cristo. Aunque tu Dios era papá y no creías en otro, vos no querías imitar a Cristo. Por más que caminabas en el amor de tu papá. Por más que contemplabas como a una intrusa a tu mamá. ¿Qué tuvo ella que ver con vos, salvo apartarte de tu padre? Cuando la luna de sus grandes ojos de párpados caídos bajó casi hasta el suelo prometiendo la tierra que veías, vos viste tu destino, y le gritaste: ¡Aléjate de mí! Vos no querías imitar a Cristo. Vos querías estar con tu papá, adonde fuera que estuviese. Tu cuerpo te impidió pasar del otro lado. Y tu familia que era carne de tu carne y sangre de tu sangre, hizo las veces de barrera. Y cualquier Dios que no fuera tu papá era un dios falso. Pero vos no querías imitar a Cristo.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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