
como quien es
en realidad
como quien asciende al sucumbir
cuando no cabe
en la vista
de un mundo cegado en sí mismo de sí mismo
de sus formas
con su no calor
que huele
a sus vacíos
y que quita
lo poco tan poco del hombre
que no recuerda
sino solo lo vedado
la noche oscura de otro
que jamás nombrara
quién pudiera quién
quién como Victoria
medir lo profano
desnudar la memoria
diferenciar lo imperceptible
conocer
del veneno de una flor lejana
el tufo
de toda descomposición
atajos
y escondrijos ocultos
quién quién
ay quién
si son
tantos ay ay
en este mundo
los nacidos jamás nacidos
la nada de la nada
del extravío y del olvido
que crean
su errancia
y que aún idos
son lo ido
sus miradas
paseantes
latentes
terrestres
arenosas
lejanisimas
de tanto silencio
al estar en esa desnudez
que ejercen como forma
su única forma
donde no son lo suyo
sino todos
sin pertenecer
sin pertinencias
TANTOS MUNDOS
CABEN EN ESTE decir de Lovell
que muestra ampara abrasa
embiste atenaza corta
y es en otro
con otro
de otro
siempre vivo
de amar
a unos
a otros
sin que haya en ninguna letra
uno exento
y no hay grises
y no hay grises
a su paso
en su crujir
son
escenas
imágenes
de una mujer traslúcida
en la que gravita una niña
su olor
sonrisa y mirada
padre y madre
lo que
acontece
encrespa
los puños
de la memoria
un tintineo
de amar
sin contornos
ni menguas
la crianza y creencias
lo hondo del afuera
que siempre tan siempre
con sueños y pasiones
siembra abona alimenta y convida sin demandas
viendo
lo insignificante
lo no visto
seduce
avanza
“habita la mismidad
en su color”
Orlando Valdez a Vicky Lovell
estas palabras son lo que alcanzo porque más no puedo ni podría. Sea entonces mi devolución no sin antes agradecer tu generosidad. Honor y placer. Abrazo fraterno.
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