LAS REGLAS DEL JUEGO
Un tambor
que acelera como
las dudas aceleran como
esta noche que
se repite en
los ojos de las dudas
que aceleran.
Como trenes
invisibles como
reinos que se derrumban en
la transparencia del
amanecer.
Me dieron una valija que
no sé lo que tiene y
me dijeron a donde la tenía
que entregar. Que no
hiciera preguntas. Me
dieron mucha plata y la
dirección, un revólver y un murciélago.
Esto es jodido, pensé.
Esto es muy jodido.
Y me perdí en los dientes
rotos de
las calles.
Cuando hice la entrega
me dieron un auto al
que le habían cambiado las
chapas y una bolsa de plástico
con documentos falsos.
Este camaleón te va a sacar de acá, me dijo
un tipo con muletas y los
ojos que le brillaban como
brillan los de alguien que
sabe, que se cargó a muchos,
que lo hizo como quien bosteza o estornuda.
La ruta es igual a
un trueno. Y de pronto
me acuerdo de dónde lo conozco.
Sí, al tipo de las muletas.
Jugamos al pool en lo del chino Miranda.
En esa época no tenía muletas.
Él y yo éramos otros porque el mundo era otro.
Voy a llegar a esa ciudad y
ahí voy a recibir
las próximas instrucciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario