LA TEORÍA DEL MONO DOPADO
Inundado por reinos alucinógenos de extraña e insólita belleza.
Terence McKenna
Qué ganas tuvo el mono de comerse las visiones,
esas que guardaba un hongo tímido en medio
del camino de la evolución. Y luego de la ingesta,
las alucinaciones: el espacio
profundo,
como visto en los lentes de sol de un ciego.
Las pequeñas preguntas terrestres:
Qué es la vida,
una risilla cósmica, el relámpago del paladar
donde nadie supo por qué
las palabras no olvidaron tener sombra.
Y qué son las palabras
sino la locura de un animal reflejado
en el más allá
de la superficie de un río. El mono
una tarde sin fábula se miró la cola y la cara cubierta
de pasmo y de pelambre. Estaba hecho a imagen del viejo
paraíso del después,
porque después volteó la cabeza al bostezo del cielo
y vio en la nube
que tiene forma de nube la última mudanza
de dios, que fue mono antes
del mono, precipicio antes
del aire que oxida los pulmones.
¿Y para qué existimos?
¿para despertar de golpe?
Si ya no hay mono, ni seta, ni visión,
y ni siquiera sigue dopado el paraíso,
al menos quede
lo huérfano
de esta sinrespuesta.
(Fuente: Lab De Poesía)
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