Denme vino, mujeres y rapé
Denme vino, mujeres y rapé, hasta que grite: “¡Basta, me cansé!”. Pueden hacerlo sin que haya objeción hasta el día de la resurrección: puesto que, para mí, en la eternidad, ésa será mi Santa Trinidad.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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