martes, 3 de junio de 2025

Joaquín Valenzuela Bellocq (Dolores, Pcia. de Buenos Aires, 1971)

 

TRES POEMAS MARINEROS

 

 

Vaca, vaca
 
pasó una vaca gris marina
las ubres celestes como caribe
los cuernos retorcidos, de caracol
blanco y esponjas vivientes en
el hocico: rosa uno y rosa dos
 
pasó
 
girando, al ras casi del agua, y
después otra: en tirabuzón
lento y nos dijeron:
las toninas
 
no vaca, vaca, lasto-
ninas
 
salidas de la sal, ojos cerrados
con los ojos cerrados por una
sonrisa y no esas bolas
de carne de pasmo y pestañas de araña
 
pasaron viéndonos aún
desde esas bolsitas de arena 
 
no eran las swimming-vacas, los pescadores
las saludaron con la mano y ciertos
dichos de entre correntadas, la madera
crujía, pero el bote
era un camionazo, y nosotros gritamos:
vaca, vaca
 
lasto-
ninas
 
y éramos nada para ellas
nos siguieron un tiempo
las soñamos bastante y en un salto
les dibujamos las alas
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Isla de gaviotas
 
silencio en la isla de gaviotas
ochenta perfiles hacia el este
una por una clavadas
al barro, las patas de tacuara, recortadas
las ochenta y algo por los pibes
del puerto y en cada pico
un broche de colgar la ropa y ellas mudas
 
es que ni el agua suena, ni los
pastizales vibran y los venados
ya no existen, nadie se acuerda
de esa forma de chapotear por el bañado
(los flamencos no hacen ruido cuando vuelan)
 
en tierra firme hay pausa de grillos y jejenes
no hay mosquitos, no hay abejas
el sol no aparece en ningún lado, está
en blanco el celeste, un escenario
perfectamente tibio y el agua como un espejo
perfectamente turbio
refleja, refleja
 
por lo bajo boga un congrio negro en años
hace sus laberintos: limo y cascotazo
abre surcos canoeros, draga
en lo inundado
 
después llega un lanchón refucilando a las gaviotas
les resopla un aliento que baja la luz
el sol se cae rosa en el cabo y
en un muelle hay descarga
 
de a poco se va pinchando el cielo
ahora
que oscurece a las seis
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La boya
 
en la llama sin fuelle de la boya
estrella en fogata a flote, un lote
para cierta
comunidad creciente en mejillones
(piña sin piñones, pinos lejanos
primos segundos) entre verdín
de algas… esos
jardines acuáticos
 
la ola negra de un lobo
en la posta del hambre del sueño le hace
pegar un bamboleo 
 
y a la luz de ese fuego sin luna el lobo
resopla en ballenato
aúlla
en negro, vacío del mundo y se larga una llovizna 
 
cola de aletas en rumbo sirena
casi roza una cresta de ola
 
leyenda en canto ronco, tuba, brama
su metal de carne y grasa y los bigotes
ya se duermen al destello
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abril-mayo 25
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