domingo, 8 de junio de 2025

Iosif Brodsky (Leningrado, 1940 – Nueva York, 1996)

 

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Aquí, en fin, el poema de Iosif Brodsky (Leningrado, 1940 – Nueva York, 1996). Mientras lo traducía recordé otro poema, una canción en lengua náhuatl del México Antiguo, que comienza “Con lágrimas de flores de tristeza / hago memoria de los príncipes…” Se trata de una elegía a una digna estirpe perdida, en una época de decadencia indigna. El término “flor”, en la literatura azteca, era metáfora, propiamente un sinónimo, de poema. Las lágrimas, pues, puede pensarse, eran las palabras que componían la canción. Siempre me ha maravillado el enigma de la lágrima, esa gota de agua, irisada y salina, que brota en nuestro cuerpo y que manifiesta materialmente un estado del espíritu: vale decir, lo invisible e intangible que se vuelve visible, tangible. Algo así son las palabras, y algo así, también, es la poesía. Me parece, en fin, que ese anillo de los versos de Brodsky, en los que el poeta engarza una lágrima futura para los ojos de la amada, quizá pueda ser visto tanto como metáfora del sentimiento que origina el obsequio, el amor, como metáfora asimismo del poema. (Pablo Anadón)
 
 
 

TRAIGO UNA LÁGRIMA CAÍDA…

 

Traigo una lágrima caída
Desde el futuro, para
Engarzarla a un anillo.
Sólo para tus ojos
La ajusto en su metal,
Que es, desde luego, anónimo.
 
Ah, los demás maridos
Regalan brazaletes de coral,
Aros de perdurable madreperla
―Sin embargo, mi lágrima,
De líquida turquesa,
Se esfuma en la mañana.
 
Usa el anillo en tanto
Pueda verse su brillo desde lejos,
Que otros luego serán los elegidos.
Y cuando ya te canses de llevarlo,
Tan sólo déjalo caer
Por la noche en el fondo de un aljibe. 
 
 
IOSIF BRODSKY
[Versión de Pablo Anadón.
Córdoba, 06/07-VI-16]
 
(Fuente: Lab De Poesía) 

 

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