¿Y qué pensar del silencio?
¿Y qué pensar del silencio? Dormir sí, trabajar algunos días con el sueño de ahorrarme el silencio. Hay que revertir tantas cosas en tan pocos días, hacer un viaje tan largo en tan pocos días. Me dicen: elegí el silencio o el sueño. Pero yo estoy de acuerdo con mis ojos abiertos que van a tener que ir –ir y jamás volver– a esa zona de luz voraz que te va a comer los ojos. Querés ir. Toca. Viajecito fantasma. Algunos días de trabajo forzado para tu mirada. Va a ser como siempre. Este mismo dolor, este desafecto. Este no amor. Acá nos morimos de sueño. Nos gustaría entregarnos lo más rápido posible. Alguien inventó este plan siniestro: un retorno a la antigua mirada, un ir en busca de una expectativa hecha de dos ojos azules en el polvo negro. El silencio es tentación y promesa. El fin de mi iniciación. El inicio de todo fin. Estoy hablando de mí. Ocurre que hay que ir una sola vez a ver si una vez sola todavía te será dado ver. Nos morimos de sueño. Queremos no movernos. Estamos cansadas. Cada hueso y cada extremidad recuerda sus antiguos padeceres. Sufrimos y reptamos, bailamos, nos arrastramos. Alguien hizo una promesa. Estoy hablando de mí. Alguien no puede más.
(escrito originalmente en francés)
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
No hay comentarios:
Publicar un comentario