«Retrato de una lavadora en llamas»
XX.
Retrato de una lavadora en llamas
No seré puro nunca porque la pureza es una guerra al otro lado de los cristales de un palacio o una blancura asfixiante bajo los símbolos enterrados / no seré puro nunca porque en cualquier hogar hay una lavadora en llamas alumbrando varios cuerpos derribados como ballenas / una tormenta resguardada en la herida donde la lluvia impacta en la memoria de las rosas / no seré puro nunca porque allá afuera la pureza es imposible: solo hay sombras aprendiendo a decir adiós con los labios cerrados / fiestas sublunares en establos sin animales / complicidades en la vocal esquiva de la historia / ojos en alerta ordenando lecturas / no seré puro nunca porque repetiré como mi padre la fórmula de su abandono / seré una caída en trance y un amor inútil masticado por un público que se deja engañar / que elige la exageración al silencio / el vaciamiento al vacío / la resignación a la turbación / no seré puro nunca porque mi lengua es una lengua literaria hacia el húmedo mar de la muerte / una escritura infame, sí, una escritura absurda hecha de pérdidas y esperanzas / donde todas las palabras han sido solo arena muerta aventada con urgencia.
de Asia en el pelo.
(Fuente: El hombre aproximativo)

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