lunes, 5 de mayo de 2025

Enrique Fierro (Montevideo, Uruguay, 1941 - Austin, Texas, 2016)

 

 

 

DEL MÁS SECRETO SUR

 

Las muchachas fueron y venían

cubiertas de flores y de preguntas.

Acababan de ser enterrados

entre risas los carnavales.

Al sur estábamos, estaban.

Y para colmo se perdía

en la memoria el barco de los sueños

habidos y por haber

y que en tu nombre y en mi nombre

callan: al sur estábamos, estaban.

 

 

 

 

EL SUEÑO DE ARRIBA Y EL SUEÑO DE ABAJO

 

Al fin tocamos otro muro

donde pintado fue el retrato

del sueño afín a la belleza

de movimientos de color,

de colores de la forma,

de formas del camino,

de caminos que fueran

lentas fallas en la corteza

del tiempo propio del espacio

de los números que giran,

giran.

 

 

 

 

AL MENOS

 

En fin: que no sé cómo

esa mancha gramática

envuelta por las nubes

amenaza las fieles cofradías.

 

Le abrimos el camino

y así nos desviamos

rumbo a qué fuente

y de ella bebemos.

 

En fin: que no sé cómo.

Pero al menos, colmenas.

Al menos estas letras

al oído de alguien.

 

 

 

 

FUERA DE SÍ

 

El maestro que sonríe

fuera de sí afirma

que toda crónica tiene

su fin en su principio.

Balbucea, balbucea

y sólo tiene ojos

para la bella que,

alegre, ligera,

no premia ni castiga.

El maestro que penas

y ventila rencores.

 

 

 

 

BREGA

 

Astuta la orquesta se

burla del mensaje y vuelve

la trémula página suelta,

atraviesa el modo galante,

se baña de sonido largo.

 

La víctima no es visible:

el pésimo tambor que,

privado de luz y de sombras,

en el campo enemigo

y entre los desmanes de la historia,

se hace a un lado

y nos hace a un lado.

 

 

 

 

LOS HERMANOS PERDIMOS

 

A veces una súplica

que tiene su trasfondo

trabaja rauda contra

la realidad de las falanges

de frases elegantes, adecuadas.

Pero de pronto los atroces,

otrosí los buitres: tiempo

de luto la revuelta.

Los hermanos perdemos

y perdimos.

 

 

 

 

MÁS OTOÑO

 

Arrogante la vista indica

que el sombrío vive

en rincón de casa de orates,

junto a versos oscuros, tenebrosos,

con y sin corona de mirtos.

Pero ni bien llega el otoño

abandona la quinta somnolienta

y se enfrenta a legiones de traidores,

a flagelos, fisuras

y a la madre de todas las preguntas.

 

 

 

 

ALIMENTA LA TIERRA

 

Engañosa la pérfida

niega la gama grito

de una dama que pasa

por un ligero toque mágico

de la venturosa escena

donde la carne gime

al teatro de la fosa donde

el polvo de los cuerpos

alimenta la tierra.

 

 

 

 

DIANA DE LOS BOSQUES

 

Al oeste del sol

y al este de la luna

toro y árbol

toro de Creta

árbol del olvido

del olvido de Diana

de palabras calladas

de música y calladas

al oeste del sol

y al este de la luna

 

(Fuente: Revista Altazor)

 

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