Animales de porcelana
.
§
.
.
Amapola conoce el dolor
un domingo templado
.
Ella mira fijo el suelo.
De sus ojos un línea punteada
termina en el cuerpo de su gato muerto.
Atrás, entre las nubes, un estruendo.
Ranas saltan justo
en el momento perfecto, y la humedad
que recorre su cuerpo, ahora
se retira con tristeza de la historia.
El objetivo es demostrar una compasión
que ningún camionero ha sentido.
La Ruta Cinco Sur puede ser cruel
y le gusta, la dureza
lo confirma, se excita con cada mascota
que aplana. Ella mira fijo y una lágrima
cae, su compañero la recoge
en el aíre y, al igual que las ranas
cuando se revientan, lanza un crujido
evaporado en el aire.
.
.
.
.
.
Le dio me gusta, luego miró el cielo
durante horas con un cigarro
apagado en la boca
.
No es chiste, tampoco grato.
Al final del día dragones toman té
con finas tazas inglesas. En una de ellas
una flor se destiñe y sueña con que le quiten
cada uno de sus pétalos.
Si un crítico de cine
viera la escena diría: durante toda la película
se le ve sudar y no por bochorno, también
traga saliva, baja la mirada y sobre todo
duda.
.
.
.
.
.
Un libro de jardinería
enterrado en el desierto
.
Aquel día que te vi corriendo
entre las flores con las tijeras en la mano
y me fue difícil contener la imaginación:
vi una roca siendo tallada hasta formar
el rostro de un niño bajo la luz
de una luna que desea verlo morir en el fuego
licántropo de la carne libre de toda ropa.
Eres mi planeta favorito, liso y sin vida.
Rodeado por un espacio negro
que con estrellas de diversos colores
puedo rellenar
.
.
.
.
.
Charqui
.
¿Por qué sangra mi boca
si de besos descongelados
en el microondas se alimenta? ¿Será que la sal
no secó solo la carne del caballo
sino también cada una de mis venas?
¿Es por las canciones que borré
de la lista reproducida por el río? ¿Porque dije nubes
un día soleado? ¿Porque lloro cuando recuerdo
el nacimiento del cosmos? ¿O porque ambos sabemos
que luego de toda expansión, vienen las inevitables
estrías de un globo cuando se desinfla?
.
.
.
.
.
Qué suerte la tierra:
tapíz de un corazón roto
.
Te recomiendo que de un agujero negro
saques mejores cosas que sudados cuerpos.
Los buenos consejos siempre
son los dados por perros: ignora, dobla
la cola, come toda la basura que puedas.
¿Notaste que nos pagan
no con dinero, sino con rostros de viejos?
¿Será eso lo que piensan queremos?
Recuerdos, como cuando bajo una estela
de nobles químicos en el cielo dijiste
eras buena persona con un puñal en la mano.
Te miré extrañado, nunca había visto a alguien tan tierno
y, a la vez, combustible. En ese momento no lo entendí:
ahora cuando escucho canciones sobre algo
que no fue, te imagino sonreír en alguna playa
llena de sueños y soldados muertos.
.
.
.
.
.
Bosta seca
(Bajo contenido de humedad)
.
Bosteza la flor
seca y cada tanto en la pared
de tu interior se dibuja una puerta.
Entre las ramas de un árbol viejo
asoma otra forma distinta de ver
la vida, una donde el agua recorre más
que solo palabras como disculpa
por lo que hice, y donde las plumas sirven
no solo para provocar cosquillas
en cada parte sensible del cuerpo
antes de morir. Bosteza, se solidaria
con las moscas: deja que recorran
un palacio que huele a velas, a fuego.
.
.
.
.
.
Las ciudades del futuro
.
En el fondo, donde los peces
no llegan. Dos vidas.
La primera: caminaba
mientras el sol le seguía en silencio.
Sin ecos, belleza proporcional
al hambre de ruidos que recuerdan un campo y su niebla.
La segunda: predijo varias muertes
antes de salir en dirección a un lago
que surgiera desde abajo. Se metió al agua de noche
y pronunció la palabra llanto entre aplausos.
.
.
.
.
.
Sola en la oscuridad
.
Te vi entrar al bosque de noche
Llevabas una bolsa plástica y una pala
Espere tu salida durante horas, fui un árbol
De esos que ignoramos en la infancia
Antes del anochecer saliste llorando
Pienso de alegría, porque luego lluvia tupida
Me dijiste que a pesar todo lo malo
Siempre hay gusanos dispuestos a esperar
Guardé silencio
Bailé con el viento.
.
.
.
.
.
Escupitajos, residuos, la luna
.
No todo partió con un círculo
sino con fósforos mojados, varios besos
sobre una cama desecha. Ya sabes:
desechó también a quien antes dormía en ella.
La vida es más bella con violines
de fondo, pero sonaron portazos
como bombo. Un tipo tomó un serrucho
y se cortó varios dedos. Era navidad:
nunca llegó la nieve mostrada en televisión.
Según comentan, con el tiempo
se llenó de cráteres por el impacto incesante
de meteoritos que la deformaron
hasta dejarla redonda y sola.
.
.
.
.
.
Sutil juego del treile
.
Cómo no, todavía desnuda
sobre la mesa. Basura tierna
que decora tortas. Humo sube
y atrás nos deja. Elige un color:
te lo regalo. No hay forma
de que me beses tanto hasta caer algo
tan bello que se quiebra. Por tu culpa
he vuelto a escribir una gotera.
Ellos vuelan, poemas
anuncian tormentas y nadie se queja.
.
.
.
.
.
M.
.
Matías José Morales. Talca, Chile, 1988. Es poeta, plomero y psicólogo. Ha colaborado con diversas revistas de poesía. Ha publicado Polución Nocturna, 2021.
(Fuente: Poesía.uc.edu.ve)
No hay comentarios:
Publicar un comentario