I
Tampoco
va a oí mi confidencia
el ardiente desierto
que en su vaivén de arena
todo lo envuelve
todo lo varía
El mar
encaje de olas
no va a cesar su danza para oírme
Los árboles
los campos
los cerros
los puquiales
los ríos
todo todo es un himno
yo sólo canturreo
Lo que voy a decir no le interesa a nadie
salvo a tu oído
si quieres escucharme.
*
A flor de voz el alma
intento hablar
la garganta dispersa
por todo el cuerpo
Las palabras se encogen
se pierden en la selva
de los significados
y mi asunto
preñado en mí
y en estado de parto
me acera por dentro
y allí queda
Sólo mis ojos
pozos de luz
ríos de verbo
espejos hechos trizas
cadenas a destiempo
faros de mi palabra
se extienden hacia el mundo
intentando decir
lo que en mi voz noctívaga
se ha diluido
A flor de voz el alma
intento hablar
y sólo balbuceo.
*
III
Solitaria
igual que una gaviota entumecida
varada en el crepúsculo
débil
quebrada en dos
-hiedra sin muro-
desolada
como un ángel caído
tristísima
-ya no sé como quién
pero tristísima-
arrastro mi esqueleto
He perdido mis campos
entre el cierzo y el fuego de mi tiempo
no hay luz en los extremos de mi noche
Aquí mi corazón está paralizado
Aquí la lluvia cae
sobre mis hombros
en copos de ceniza
Camino
en mi tiempo sin sol
empapada de miedo hasta los tuétanos
y en la húmeda niebla del invierno
pierdo mis pasos
La gente no me mira
ni la detiene
mi rostro sal y arena
todos van a sus cosas
como siempre
hasta siempre
Nadie escucha si llamo
Nadie
Tú lo sabes muy bien
Entonces
persisto en deambular
en busca de tus pasos
aferrada
a mi anhelo de lumbre
He aquí que soy la mujer de Lot
y miro para atrás ineludiblemente.
(Fuente: Eduardo Magoo Nico)
No hay comentarios:
Publicar un comentario