
en tu manera de mover los hombros
como si te costara
atravesar el aire
dormiré con las manos
atadas
para no traerte quién sabe de qué mundo
o qué planeta
no existe el sueño
existen melodías
y el pez
existe la magnolia
y la obstinada ternura de las cosas
existe uno
a medias
en sí mismo
pequeña
apenas puedo sostener mi vida en el asedio de tanta milagrura
en la lentitud del caracol
en el gorjeo dominical de las palomas
en el hueco desdentado de la angustia
contigo no funcionan las magias
no existe la magia
existe el crudo olor de la belleza
y el zumbido y el miedo
la muerte
la vida
y el misterio de ambas
esa joya encerrada en la mano del verdugo
me dormiré contigo
en el color olvidado de tu ojo
hasta cantar en una lengua que ya no comprendo
y que se dice en mí
en el gemido de un tallo que se quiebra
𝕃𝕒 𝕞𝕒𝕟𝕠 𝕕𝕖𝕝 𝕧𝕖𝕣𝕕𝕦𝕘𝕠, 𝟚𝟘𝟙𝟜
(Fuente: Juan Pablo Brunetto)
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