¿Y si yo
y mis adyacencias
fuéramos un mito,
un mercader genuflexo,
un escudero cervantino,
escrita en retretes de hospital,
una última edad
y eclosión primera
del cordero
que dio paso al primate,
rondaría mi alma
la sangre coagulada
que Ovidio cargó a sus espaldas
como muralla o foso,
como primicia o tronco podrido,
como un as de bastos fulero
o taba que siempre cae de culo?
- Inédito -
No hay comentarios:
Publicar un comentario