viernes, 10 de enero de 2025

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947)

 

Me dicen
que los pájaros
cargan el poema de libertad,
plumajes vistosos,
evocación precisa,
variedad y cantos.
 
No veo nada de eso
en las garras,
los picos prontos,
sus rituales posesorios,
sus rasantes irrupciones
de rapto y muerte
sus ojos vivaces
y calculadores.
 
Me dicen
que planean sobre haikus
y sonetos
y son por ello
desiguales a los otros;
que los negros
que los cogote pelado
o esos barrocos de colores
y fintas,
los pelusientos casi plumones,
los desenrollados y desleídos,
los carnívoros,
los afeminados,
los machorrones e irresueltos,
los apenados y colitas de oro,
los ausentes
y los rastreros comemierda,
los plebeyos y los endomingados,
que los aéreos,
astutos,
los estrellados o alienígenas,
que los soterrados,
que los avispones y abejones,
los portadores de augurios
y yetas,
que los curadores
y los que encajan malarias,
que los cegados con agujas
para que solfeen mejor,
que los risueños y pícaros,
que los reflexivos e intuitivos,
los que mueren en una jaula
de tanta congoja
que ni procuran huir,
que los mandrakes y mochos,
los fuenteovejunas y quevedos,
y los que no
figuran
en este listado,
en fin,
y los que andan por ahí,
fuera de contexto,
insectizados,
y etcétera.
 

- Inédito-

 

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