
LOS JUGUETES DE MI HERMANA
eran un enano y la isla rota.
En la isla deshabitada se movía el sordo mudo
episodio.
ni extender los brazos y recibir amor.
Amor daba,
pero no podía mirar las rutas
donde el enano andaba.
Hermana, frío y temor me acongojan.
Veo tu enfermedad afuera con formas,
esquemas, ruedas, presentándose
alimaña.
Aterida registro el interior
rapado, comiendo el primer hueco
que rastrillo.
La isla es cercenada desde el centro.
En el esternón entran los reptiles más voráceos.
No puedes extender los brazos
porque los tienes registrando dentro
de mi espina dorsal.
Trato de dormirte con historietas.
Como humo te llegan,
como humo les huyes.
Trato de iluminarte con oraciones
nocturnales.
Proscritas del mundo de afuera
el mosquitero nos protege y aunque el aire se agote
y nos sofoquemos, te cantaré tu canción.
Fuera del mosquitero está el sol,
la canción dice.
Fuera del mosquitero está el sol
y el jardín prohibido.
Dentro los monstruos grandes feos
que la noche y el espacio pequeño precipitan.
Fuera no nos pertenece. Lo que vemos
al extender los brazos y suspirar, escapa.
Dentro estamos tú y yo. Podemos tocarnos.
Podemos dormir. Mirar los insectos que atacan.
Palpamos la noche pequeña de un mosquitero endeble.
Fuera el sol escapa,
por más que cantemos, escapa.
Hermana, conformémonos esta noche.
Imaginemos un barco en este espacio, el mar,
una isla completa.
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en "Poesía cubana: la isla entera", Felipe Lázaro y Bladimir Zamora, eds., Betania, Madrid, 1995. En la imagen, Magali Alabau (Cienfuegos, Cuba, 1945 / La Libélula Vaga).
(Fuente: Jonio González)
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