jueves, 5 de diciembre de 2024

Louis Mac Neice ( Belfast, Irlanda, 1903 - Londres, Reino Unido, 1963)

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Bajo la montaña

 

Vista de arriba
la espuma en la bahía es una pluma
que se abre... se repliega.
 
Visto de arriba
el campo es una falda y las parvas botones
que la mantienen al ras de la tierra.
 
Vista de arriba
la casa es un artefacto mudo cuya función
hace tiempo es obsoleta.
 
Pero cuando uno baja
las rompientes son escoria fría y las algas
sisean nauseabundas contra la costa.
 
Cuando uno baja
el campo es una cosecha provechosa o malograda, la fuente
de dolor en las espaldas, si no de congoja.
 
Y cuando uno baja
la casa es un maëlstrom de amores y de odios al que uno
–que ha bajado– pertenece.
……
 
 

Los clichés

 

Su padre le regaló una caja de clichés
con forma de ataúd; luego su padre murió;
los clichés quedaron sobre la chimenea
tan vacuos como la caja en que habían venido
o esa otra en que su padre se escondió.
 
Después dejó el hogar, dejó los clichés atrás
siempre en la chimenea, conoció el amor, conoció la guerra,
la sordidez, la decepción, la derrota, la traición,
hasta que atravesando descreimientos llegó a una casa
que no recordaba haber visto antes,
 
y entró directamente; era el sitio de donde había venido
y algo le indicó la manera de comportarse.
Alzó la mano y bendijo su hogar;
los clichés volaron y se posaron sobre sus hombros
y un árbol alto brotó de la tumba de su padre.
……
 
 

Coda

 

Tal vez nos conocíamos mejor
cuando la noche era joven y no se repetía
y la luna estaba siempre en Jericó.
 
Eso en cuanto al pasado; en el presente
hay momentos atrapados entre latidos
en que tal vez nos conocemos mejor.
 
¿Pero qué es ese traquetear en la oscuridad?
Tal vez nos conozcamos mejor
cuando los túneles se encuentren debajo de las montañas.
……
 
 

Nieve

 

El cuarto se animó de repente y el amplio ventanal del mirador
mostró nieve en abundancia y rosas rojas
calladamente contiguas e incompatibles:
el mundo es más repentino de lo que imaginamos. 
 
El mundo es mucho más caprichoso de lo que pensamos,
incorregiblemente plural. Yo pelo y corto
una mandarina y escupo las semillas y siento
la embriaguez de lo diverso entre las cosas. 
 
Y el fuego arde con un sonido crepitante porque el mundo
es más malicioso y alegre de lo que uno supone —
por la lengua los ojos las orejas las palmas de la mano —
Hay más que vidrio entre la nieve y las espléndidas rosas.
……
 
 

El suicida

 

Y esta, señoras y señores –a quienes no estoy guiando en realidad–
era su oficina hasta hace unos minutos;
este hombre del que jamás oyeron hablar. Ahi están las facturas
en la cubeta, la ceniza en el cenicero, la agenda gris
deiante de él, los archivos atestados,
el jurado cómplice de su correspondencia sin contestar
dormitando bajo el pisapapeles a la brisa que llega
de la ventana de donde saltó; y aquí está el receptor rajado
que nunca se reparó y el anotador con su último garabato
que podría ser su propia úlcera intestinal o podría ser
el laberinto florido por el que había vagado deliciosamente hasta
tropezar de pronto en una alcantarilla bajo las malvas,
consciente por fin de todo lo que le faltaba. La punta del lápiz
obviamente se había roto, aunque, cuando abandonó este sitio
mediante una pirueta felina o un simple acto de desaparición,
para quienes lo reconocieron a pesar del revoltijo en la vereda,
ese hombre con tímida sonrisa dejó atrás
algo que estaba intacto.
 
 

Entre estas pilas de turba

 

Entre estas pilas de turba no pastan caballos de hierro
de los que andan a paso tieso de los que muerden el freno en las ciudades
y el alma de las muchedumbres,
aquí no hay producción en masa de pensamientos pulcros
ningún sudario para la mente ninguna carroza negra:
el campesino anda con sus botas como cascos
sin pensar en absoluto ni querer correr en el bosque.
 
Pero aquellos que no tienen los socios del campesino
la montaña leonada, el apoyo no contemplado,
sentirán necesaria una fortaleza contra las ideas
y el impacto insidioso, escalofriante, de los vendedores de teorías
los hombrecitos sardina apretados en un juguete monstruoso
que lanzan su bestia agrupada contra nuestra Troya decadente.
 
Porque nosotros somos obsoletos los que apreciamos las cosas menores,
los que jugamos en rincones con espejos y abalorios;
mejor vayámonos rápido, vayámonos a Asia
o a cualquier otro túnel donde el mundo retroceda,
o volvámonos temerarios ciegos como las gaviotas que chillan
y robémonos el borde de algún ideal o sueño.
……

[Traducción:  Gerardo Gambolini]
 
 
(Fuente: Gerardo Gambolini)

 

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