viernes, 13 de diciembre de 2024

León Peredo (Buenos Aires, 1978)

 

 

ESOS REGALOS NO MERECIDOS

 
 
Dios, esta mañana me has dado un grillo. Iba yo a poner el pie en el suelo, un pie aún dormido, cuando vi tu obsequio.
Pero, Dios, yo no sé qué hacer con un grillo.
Un grillo es mucha responsabilidad para mí.
Bebe agua? Le gusta el pan? El membrillo?
A qué juega un grillo? A la escondida, a
la rayuela? Va a la escuela de grillos? Y
si va, Señor, dónde queda?
Lo pondré sobre el seno dormido de mi esposa, solo por verlo subir y bajar, bajar y subir, por obra y gracia de un corazón que respira.
Debo incitar una cita con una grilla?
Es grilla el femenino de grillo?
Gracias, Gran Jefe, por la dádiva, en verdad no hacía falta, justo a mí, que soy el menos mejor de tus hijos.
Le enseñaré la luna, le diré "mira,
aquella esfera es la luna", me quedaré en silencio y luego diré "eso que sucedió se llama silencio, o ausencia de sonido", le leeré Mallarmé y Sabines, le leeré Gallagher y Baldomero, le haré con caja de zapatos un penthouse para que se mueran de envidia las envidiosas vaquitas, siempre tan cool ellas.
Ahora está sobre mi pierna, y es como la mano de una meretriz, el beso la gota el diáfano vapor del mar, me has obsequiado un grillo, Dios,
pero qué voy a hacer yo, Gran Jefe,
con un grillo.
Cómo se dice no, gracias, pero no.
 
 
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(Fuente: Daniel Edgardo Petasne)

 

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