
UNA FORMA DE SER
.
en invierno éramos felices:
el río se desbordaba
las mamás nos protegían en los atillos
y quemaban ramo santo;
por días teníamos a papá con nosotros
mientras el agua bajaba furiosa
con señales de otros pueblos
que no conocíamos;
-esos inviernos ya no existen
ahora que soñamos bajo flores silvestres-
aún mamá viene los domingos
a rezar sobre la tumba,
y mientras reza,
sus manos viejas y piadosas
arrancan la maleza que brotamos.
.
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
No hay comentarios:
Publicar un comentario