La mujer que vende carne en el mercado
con una mano la acaricia y con la otra da el hachazo.
No quisiera ser carne bajo sus pechos, o sí
No habría que quedarse dormido entre sus pechos
salpicados por sangre de su faena,
no es un bastión seguro
ni un vellocino de oro, o sí
( ¿quién
tuvo tu rostro para mí alguna vez? ¿quién te vistió así
en mis ojos?)
Si en tu escenario soberanas giran
las aspas del amor y no habría
que amanecer
bajo semejante turbulencia, o sí
Pica y embolsa
todas las penas del capitalismo en cada corte
los tira sobre el mostrador como diciendo
aquí está
esto soy
acá me tienes.
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