Hugh Selwyn Mauberley (vida y relaciones) (fragmentos)
E.P. Ode pour l’election de son sepulchre
I
luchó por resucitar el arte muerto
de la poesía; por mantener “lo sublime”
en el viejo sentido. Errado desde el comienzo.
A duras penas, no sino viendo que había nacido
en un país semi-salvaje, a destiempo;
resuelto a extraer lirios de las bellotas;
Capaneo; trucha para cebo artificial;
“Idmen gar toi panth, hos eni troie” (1)
Presa del oído destapado;
daban poco refugio del viento las rocas aquel año,
y el mar picado, entonces, lo retuvo.
Su verdaera Penélope fue Flaubert,
pescó por islas obstinadas;
observó la elegancia del cabello de Circe
más que los lemas de los relojes de sol.
Impasible ante “la marcha de los acontecimientos”
pasó de la memoria de los honbres en l’an trentuniesme
de son eage; el caso no agrega nada
a la diadema de las Musas.
(1) “Porque sabemos todas las cosas que hay en Troya”
II
La época exigía una imagen
de su mueca acelerada,
algo para el escenario moderno,
no, en todo caso, una gracia ática;
no, no ciertamente, los oscuros ensueños
de la mirada interior;
¡mejor las mendacidades
que los clásicos parafraseados!
La “época exigía” –sobre todo– un molde en yeso,
hecho sin pérdida de tiempo,
una prosa mecánica, no, no sin duda, alabastro
ni la “escultura” de la rima.
III
El vestido color té de rosas, para la hora
del té, etc.
suplanta a la muselina de Cos,
la pianola “reemplaza”
al barbito de Safo.
Cristo siguió a Dionisos,
lo fálico y lo ambrosíaco
dieron lugar a las maceraciones;
Calibán expulsó a Ariel.
Todas las cosas son un fluir,
dice el sabio Heráclito;
pero una vistosa baratija
durará más que nuestros días.
Aun la belleza cristiana
es incompleta, después de Samotracia;
vemos tò kalón (2)
decretado en el mercado.
Ni la carne del fauno
ni la visión del santo son para nosotros.
Tenemos la prensa como hostia;
el voto como circuncisión.
Todos los hombres, ante la ley, son iguales.
Libres de Pisístrato,
elegimos a un bellaco o a un eunuco
para que nos gobierne.
Oh radiante Apolo,
Tin andra, tin heroa, tina theon,
¡A qué hombre, qué héroe o qué dios
le pondré una corona de lata!
(2) Lo hermoso.
IV
Pelearon, en todo caso
y algunos creyendo,
pro domo, en todo caso...
Algunos ansiosos de armarse,
algunos por aventura,
algunos por miedo a la debilidad,
algunos por miedo a la censura,
algunos por amor a la matanza.
en la imaginación,
y luego aprendiendo...
algunos con miedo,
aprendiendo a amar la matanza;
Algunos murieron, pro patria,
non “dulce” non “et decor”... (3)
marcharon, bajos los ojos, al infierno
creyendo las mentiras de los viejos,
y luego descreyendo
volvieron a casa, el hogar de la mentira,
el hogar de muchos engaños,
el hogar de viejas mentiras y nueva infamia;
la usura gruesa y de siglos
y charlatanes en las plazas.
Osadía como nunca antes,
como nunca antes derroche.
Sangre joven y noble,
mejillas blancas y cuerpos armoniosos;
fortaleza como nunca antes
franqueza como nunca antes,
desilusiones como nunca conocieron
los días de antaño,
histerias, confesiones de trinchera,
risas de los vientres muertos.
(3) Alusión a la frase “Dulce et decor est pro patria mori” (“Dulce y honorable es morir por la patria”), tomada de un poema de Horacio.
V
Murieron de a millares,
y muchos de los mejores, entre ellos,
por una vieja ramera desdentada,
por una civilización chapuceada,
y el encanto, sonriendo en la boca agradable,
los ojos vivaces apagados,
bajo el párpado de la tierra.
Por dos bloques de estatuas abatidas,
por unos pocos miles de libros estropeados.
……
[Traducción: Gerardo Gambolini]
No hay comentarios:
Publicar un comentario