Soneto de la perdida esperanza
Perdí el tranvía y la esperanza. Vuelvo pálido a casa. La calle es inútil y ningún auto pasaría sobre mi cuerpo. Voy a subir la ladera lenta en la que los caminos se funden. Todos ellos conducen al principio del drama y de la flora. No sé si estoy sufriendo o si es alguien que se divierte ¿por qué no? en la noche escasa con un flautín insoluble. Entre tanto, hace mucho tiempo que gritamos ¡sí! al eterno.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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