
LA IMAGEN VELADA
A Victoria Bona
La gente de bien se sienta ante la tele
a contar cadáveres.
El enemigo interno, el comunismo,
ronda por los jardines y los parques
y vaga por los cubiles nocturnos.
Ha perdido su rostro y su matrícula,
anda sin billetera virtual
vagabundea sin nombre.
Es una imagen velada, un sonido
las cuentas de un rosario ausente,
un hábito, apenas
Pero ronda por la puerta de atrás,
visita las terrazas, los tendederos
ronda por los baldíos y los clubes de barrio.
De vez en cuando
le habla al oído a las niñeras
y a la hija adolecente del carnicero
a los jubilados de la mínima
y a los cuidacoches del Tribunal.
En soledad, averigua , pesquisa, interroga
por las callecitas laterales
donde no suelen andar los clientes
donde se solaza en soledad.
Cambia comúnmente de apariencia
toma prestada la visera del rapi
el camperon deportivo y el morral
usa las bicicletas municipales, merodea
por las inmediaciones del shopping.
Aparentemente, no quiere nada
solo pregunta por los nombres
de los que vendrán
los nelsons, las chiaras, los lautaros
los nombres espeluznantes de los que vendrán
y que saldrán por la tele o por streem
a contar como viven los que viven.
Pregunta ingenuo, por los cadáveres futuros
que todavía no hablan, ni fuman chala, ni abortan
ni levantan la copa del mundo.
Pregunta por los últimos capítulos
de la novela de la tarde
y por cómo anda eso que llaman crecimiento sostenido.
Pregunta que es de la vida
de los héroes eventuales de la comunidad,
y por los alias de las cuentas bancarias;
pregunta por los apellidos de los publicistas
de la constitución nacional y los seudónimos
de los trupperos.
Solo quiere saber los nombres que tendrá
el desierto, los nombres de la arena,
los nombres que tendrá la noche
que esta fuera, todavía gobernada.
Imagen: George Grosz. "Los pilares de la sociedad", 1926.
(Fuente: Alicia Silva Rey)
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