viernes, 6 de diciembre de 2024

Adam Wolniewicz (York, Maine, 1985)

 

Los nudistas viejos

 

Pálido en mi vergüenza, los contemplo:
los viejos, los patrones de la playa.
Animales sagrados, se pasean
en grupo por la arena, discutiendo
algún tema trivial, como si el mundo
no fuera de los otros. Salpicados
de plata y sal los vientres de los hombres,
como tambores de un metal oscuro;
columpiando sus pechos las mujeres
como tubérculos enormes: visten
sus cuerpos como quien encuentra ropa 
sin estrenar en el armario y, luego
de arrancar la etiqueta, se la pone. 
Como menhires bajo un sol que aturde,
parecieran estar diciendo: Somos 
polvo y sombra, aunque sombra que camina
hacia la luz y polvo que fecunda
una semilla, al tiempo que se funden
en el abrazo amniótico del mar. 
 
 
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg 
 
 

The Old Nudists

 

Pale in my shame, I watch them:


the elderly, the masters of the beach.


Like sacred animals, they promenade


in groups across the sand, discussing


some trivial matter, as if the world

did not, in fact, belong to everybody else.


The men’s chests are salt- and silver-speckled,


their bellies like drums of some dark metal;


women swing their breasts


like overgrown tubers –they wear


their bodies like someone who discovers


new clothing in the closet, plucks 


off the tag, and puts them on.


Like menhirs beneath a stupefying sun,


they seem to say: We are 


but dust and shadows, yet shadows


that walk toward the light 


and dust that sows a seed –as they give in


to the amniotic embrace of the sea.

 

 

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