jueves, 7 de noviembre de 2024

Odvaldo Ulloa Sánchez (Chile, 1954 - 2008)

 

Curatoría
msrperformance23 
 

ABRIR LOS BRAZOS PARA ABRAZAR

O VOLAR libro1995.

 

 

Un país del tamaño de un hombre
El rayo y las olas y el viento hacen todos los oficios:
es el lugar más libre del universo.
 
Un cuervo negro va oscureciendo la noche
El odio es el ala derecha la indiferencia la izquierda:
el resto del cuerpo es un grito de angustia.
 
Canta el agua una canción triste
Los gorriones quieren escuchar cosas alegres:
el paisaje es de absoluta armonía.
 
En el albo silencio de la pieza del hospital Escucha el 
sonido de la sangre por sus venas:
no sabe si ese río va hacia la vida o hacia la muerte
 
El espigado pino con furia recrimina al alto álamo Lo 
acusa de ser igual en todo a los demás álamos: el lago 
está demasiado lejos como para ser espejo del bosque.
 
Alejándose del mar se interna en el desierto
La gaviota perdida le cuenta al desierto cómo es el mar:
el desierto intenta hacer olas para ella y se muere.
 
Es obsceno el cadáver del joven guerrero
El espacio lo llena la luz rota toda:
hay un campo sembrado de signos que no conocerá 
la primavera
 
La telaraña no la teje la araña sino el tiempo En los
rincones la red espera su presa pacientemente:
ser valiente es aprender a multiplicarse por uno infinitas 
veces.
 
Produce vértigo ver las desencadenadas aguas del río
La mirada sólo alcanza a ver un breve tramo:
sólo Dios ve donde nace la vida donde muere la muerte.
 
Detrás de un vidrio está la flor
La flor también es de vidrio:
su fragancia está viva y seduce.
 
Habla mal de todos con ciega ira
El que hable mal de todos habla mal de ella:
la lluvia llueve con furia sobre los árboles en flor.
 
Un grito mohoso le llega desde su difícil infancia
El padre es una fiebre de mil filos:
tener que decir lo que tiene que decir a veces le impide 
llorar.
 
La nube que el viento empuja
Las rápidas aguas del río que reflejan la nube:
el reloj no puede medir tres tiempos a la vez.
 
Abro una puerta inexistente
Entro a una zona donde todo es una intensa luz blanca:
¿dónde estoy cuando no estoy en mí?
 
Llueve sobre sí misma la lluvia
La noche se alarga como un túnel:
los recuerdos de lo que fui invaden al que soy.
 
El viento es un niño riendo
Un sólo árbol tapa todo el mar
cierro los ojos y veo al mar y al niño que fui.
 
Un punto en el fondo del universo diminuto hoyo negro
Es una puerta a la vida a la muerte a la vida
entro en él y allá dejo sentimientos y pensamientos y 
vuelvo libre.
 
Un alma deslumbrada es todo ojos frente al mar inmenso
El viento salobre se convierte en corriente submarina:
cada cosa y cada ser es un mar sin orillas.
 
El ojo mira el amor propio y se averguenza
El cuerpo del espacio lo atraviesa una bala:
un niño entra en el hombre que será.
 
No es original pretender ser original
Le dice el agua del río al agua del mar:
ninguna de las dos comprende lo que les dice la lejana 
estrella.
 
No es rojo como el fuego ni café como la tierra Es medio 
ocre el corazón del hombre importante:
él es indicio de la nada como el humo lo es del incendio.
 
Dentro del automóvil todos se ríen
No lo hace el árbol que se refleja en el parabrisas: en la 
historia del universo este instante no se repetirá jamás
 
Las olas y las rocas chocan a cada instante
El tiempo es agua y las palabras son de piedra: no hay 
vencedores en todas las guerras todos mueren un poco.
 
El círculo quisiera tener una salida
El cisne quiere por nido la luna llena que se refleja en el 
lago:hay hombres que anhelan ser música pura.
 
Cae la nieve sobre la flor roja
La nieve se deshace en ríos de lágrimas:
el corazón tenía demasiado amor.
 
Soy un temeroso monarca que levanta poderosas murallas
Sintiéndome protegido de mis enemigos
olvido al más peligroso de todos: yo mismo.
 
La luz es una mariposa clavada en un insectario La luna 
tiene alas de mariposa y está clavada en el cielo:
un sentimiento en el pecho duele muerte.
 
Furia la del fuego desbocado
En cada esquina del tiempo la muerte vigila:
El viento esparce las cenizas que seré.
 
Risa de niños de tiza
El tiempo se atasca como una rueda:
se muere antes de nacer.
 
En la infancia la noche estrellada suele ser El Maestro
El arte de ser infinito se aprende paso a paso y estrella 
a estrella: después se pierde la vocación y nos conformamos 
con oropeles.
 
El árbol viejo entre sus ramas sostiene el nido
El anciano con esfuerzo logra sonreírle al niño:
la vida ama porque quiere sobrevivir.
 
A un niño le roban sus alas y siente miedo
Una represa se rompe y el agua es un animal asesino:
el niño y el agua fuiste tú pero ahora eres fuego y sabio.
 
El rayo que parte la noche
La luz siempre la luz:
un hombre nace de nuevo.
 
Bailo esta noche solo con mi sombra
Me impresiona la fidelidad con la que me sigue: ¿no seré yo 
el que copia sus movimientos?
 
Se consume con su mente
Los recuerdos tienen la resaca del mar:
la serpiente se debora a sí misma.
 
La mañana como un vidrio que el frío convierte en espejo
Las hojas secas y amarillas son trozos del sol que no está:
en la calle llena de gente no hay nadie.
La muerte no existe por sí sola
La muerte es la muerte de un amigo del alma:
oxígeno que respira la muerte eso somos
 
Una naturaleza muerta tema de un cuadro
Una naturaleza muerta un problema de ecología: el arte y 
la vida se miran a través de un vidrio trizado.
 
Una roca como una canción
En cada mano tenías un nido de aves despiertas:
todavía mi piel recuerda tus caricias.
 
La mirada de la mujer
Un horizonte demasiado enigmático:
¿se pone o nace el sol?
 
Un pez salta a la playa para conocer el mar
Un momento puede ser la eternidad:
hay quienes se arriesgan a amar aunque tengan que 
morir.
 
Cada vez el cielo es más escarcha
Cuando lo quiebre una pisada saldrán estrellas: una 
pareja de amantes se besan y el amor los besa a los dos.
 
Tocar con las manos el cuerpo de la lluvia
Punzante es el frío del beso sin amor:
se arrugó el poema en el papel.
 
Una argolla de matrimonio cae del cielo
El fuego juega con fuego y provoca incendios:
los amantes ya están muertos.
 
Una ninfa asustada huye de un sátiro
El cielo vacío como una copa es el único testigo: tú huyes 
de ti misma por bosques montes y praderas.
 
La noche hace de los seres y de las cosas su espejo negro
Al comenzar el día los quiebra con su ausencia:
la vanidad destruye lo que crea.
 
La abeja antes de conocerla ama a la flor por la miel
El joven antes de conocerlas ama a las palabras por la 
poesía: un débil arroyuelo intuye que al llegar al mar será 
como el mar.
 
Una cascada que ruge como mil leones
En estos días el amor convirtió mi sangre en vino:
tú ayudas al sol a nacer.
 
Con gestos de las hojas en el viento
Con el suave vaivén del mar:
mirándome a los ojos me ofrecías una tormenta.
 
El color del cansancio en tus ojos
La lluvia incendia todos tus bosques:
la muerte te acerca a la muerte.
 
Traes en tus manos el sol pero te rechazo
Sé que el día se cambia en noche y la noche en día:
sólo cuando llegas desnuda te acepto.
 
Si la tinta se terminará en la última palabra del poema:
a veces llegamos juntos al orgasmo
¿lo recuerdas, amada?
 
Ωre RÍOS√2024
 
 
(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)

 

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