Rodeados de piedras
Rodeados de piedras
Dejaron sus latidos
en la nube,
sus pocas palabras
al don indiferente
que cargan en los hombros.
Tienen la piel adormecida
de tanta gelatina
o de vísceras resecas
y escasa compañía,
sus manos desarticuladas
tan sólo se mueven
hacia adentro,
llevan los ojos
velados
y una sonrisa ortodóncica
tatuada en la mirada.
Es que son piedras
y estamos rodeados.
Rodeados de piedras
sin canteras:
blancas, grises o marrones,
la clase es indistinta
su alma está desierta
aunque babeen
resguardando a los peores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario