viernes, 8 de noviembre de 2024

Mario Arteca (La Plata, 1960)

 Puede ser una imagen en blanco y negro de 1 persona, barba y anteojos

 
Encuentro de una mañana de verano
 
 

en un hotel sindical de la costa atlántica bonaerense
Si este es el mar, yo nunca estuve
allí. Las aguas promedian su novedad
en los ojos de los viejos visitantes. Qué es un océano 
hasta bien entradala temporada que año a año me 
sostiene como súbdito del descanso? Aunque
no haya mar, él está allí. Se parece
a él, pero nunca sube como la pleamar,
como cuando quien está frente a una playa
despejada de la masa proletaria y ocupa
el lugar que corresponde por mérito propio.
Es como si un perro salchicha (el que tuve
y regalé porque no podía más con él,
definitivamente no podía) estuviera
también de frente y me guiñara el ojo.
No es posible que eso suceda. No sé
otros, pero esos perros no ejecutan
semejantes gestos hacia sus ex amos,
están impedidos de hacerlo, así de sencillo.
La naturaleza es sabia cuando renuncia
a darle signos de complicidad
a los animales comunes. Sin embargo,
mi perro salchicha no es un animal
común, y puede hacer lo que quiera.
Por ejemplo, orinar en la arena fresca,
imaginando que se trata del tronco
de un árbol que una vez plantáramos
en nuestra pequeña casa.
 
 
(Fuente: Daniel Rafalovich)

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