KRISTALLNACHT
era la palabra que oía
susurrar a mis padres detrás
de las puertas cerradas. E imaginaba
hechizo de hielo, cada rama de árbol
envuelta en un brazalete de cristal, cada farola,
cada parabrisas cubierto de escarcha
que eléctricamente relucía,
el propio aire estremeciéndose con la luz.
Y el único sonido sería
una miríada de tintineos
como el de miles y miles
de diminutas campanas de viento.
La traicionera belleza de las palabras.
Noche de los cristales: las propias estrellas
resplandecientes y congeladas en su lugar.
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en "Almost an Elegy. New and Later Selected Poems", W. W. Norton, Nueva York, 2020. Versión de Jonio González.
En la imagen, Linda Pastan (Nueva York, EE. UU., 1932-Chevy Chase Manor, EE. UU., 2023) por Carina Romano.
KRISTALLNACHT
was the word I heard
my parents whisper behind
closed doors. And I pictured
the world under a sudden
enchantment of ice, each tree limb
braceleted in crystal, each lamppost,
each windshield glazed
and electrically gleaming,
the very air wincing with light.
And the only sound would be
a myriad tinkling,
as of a thousand thousand
miniature wind chimes.
The treacherous beauty of words.
Crystal night: the stars themselves
blazing and frozen in place.
(Fuente: Jonio González)
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