Metrónomo
Despertenecido
este tono fugaz y sincopado.
La vida susurra en su pretensión afinada
y esas estrofas que cantaban los ángeles
cuando eran cómplices,
ahora...
se recuerda con cuidado las maravillas
con las que el mundo retuerce las celebraciones,
desampara al guerrero en la batalla,
al conquistador que sale y no vuelve victorioso.
Hay un olvido que arrastra su color,
puede ser rojo como se bautizó a la pasión
y carcome en velocidad el ritmo despiadado
con qué la música acompaña la llegada de la muerte.
Inevitable
en la madera se gesta la sinfonía,
las grietas y el perfume alzan el árbol
ese que en pie
no sabe que aún sigue vivo.
de SIGNOS sobre El Jardín de las delicias
Buenos Aires 2018
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