POEMA
POEMA
Avenida CenteneraBuenos Aires
Avenida Centenera
Buenos Aires
1
uno doblaba la cabeza para escuchar el tango.
Cualquier tango, y en el alma preguntarse
si pasó tanto, si todas murieron,
si no habrá ninguna,
si está jugado el juego, si vale la carta que sostiene en el aire
antes de enterarse cuánto vale ahora en la mesa,
hacia la que inclina la frente y busca a la madre.
2
Hechos todos del pasto de una música de
gomina, ropero, traje,
cepillo con que la madre pulía las hilachas,
la tierra de una pampa que quedaba cerca.
Tarde o temprano, todos inclinamos la cabeza,
escuchamos el tango sin color ni aroma,
en el fondo de las vetas de una madera muerta.
3
Era el momento del desasimiento, un momento búdico
en que uno era hombre y no podía regresar,
derrotado en la batalla de la madre.
Entonces, renacían las cosas, el mundo era de otros,
era lo otro, y subía, sagrado como una nube
o el humo o la neblina.
En El libro de los lugares sagrados, Barnacle, 2022
No hay comentarios:
Publicar un comentario