Dos poemas
En cada prisa, cada remontada de la vida
te he extrañado y te extraño durante años.
todas las mismas mañanas de invierno
buscarte, como un juego de la esperanza…
En cada cambio de estación, en cada vuelta
de los ojos y de la edad nunca te perdí…
Te reservo para el verano, cuando subo
en mis golfos de oscuridad y cuando retorno
de noche a casa y aun cuando
no alcanzo el lugar exacto donde las ruedas
de mis caminos y tus caminos se cruzan;
mientras haya una manera de encontrarte
el día no ha terminado.
***
Siempre me he quedado contigo en el viento,
atrapada en un sonido muy amplio de hojas
dentro de la paz iluminada de los inviernos.
Termina el año y está a punto de nevar,
ellos se han ido al fin y nosotros todavía somos
dos voces mal colgadas buscándonos.
Y en el fondo, qué es la juventud,
qué puede ser más allá de esta
tremenda carrera en adiós bajo la lluvia
al viento… hacia la casa de alguien.
De La coinquilina scalza (2005)
(Fuente: Lab de Poesía)
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