PASOS SACRIFICIALES
PASOS SACRIFICIALES
en los ardores del verano
nos esperábamos acezantes,
empantanados en feroces humedades.
vigores y vesanias,
el ajuar sin resto:
hoc est enim corpus meum.
éramos dos cuchillos de obsidiana filosa,
hechicero y sacerdotisa,
que nos devorábamos en celos hambrientos,
que nos arrancábamos palpitantes palomas,
que nos desgranábamos túrgidas uvas,
que arrojábamos
a la rosa de los vientos
esos corazones rojos que son el amor,
haciéndolos volar,
rodar,
rebotar
y salpicar consagrados,
por los impiadosos escalones
de la pirámide sacrificial.
tras alquimias y aquelarres,
después del desparramo,
después de la sangre caliente,
después de los afanes,
siempre quedaban
los golpes en el pecho,
el paso complicado
por el alambique purificador,
el irritante racimo vacío,
el adorado leño de la cruz,
la ceiba marchita
raíces arriba,
la traza espinosa,
otoño y cicatrizal,
la canaleta que atraviesa
el matadero,
el indescifrable quipu de novecientas cabuyas
y once mil y tantos nudos,
quinta esencia,
protocolo,
memorial
de la savia corrida
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