Mi vida
Como la ballena a Jonás me recibió,
me arrastró revuelta por el oleaje oscuro,
me llevó a lo profundo dejando atrás las rocas.
Sin roce de sus dientes, me metí a los tropezones
sin más esfuerzo que el de una mota d polvo
al traspasar la puerta de una catedral, tan inmensas
sus quijadas. Patas arriba me vi arrojada
por la ancha carretera de la tráquea, penetré
el amplio recinto del tórax, y como Jonás me puse de pie
y pregunté donde estaba la bestia, y al no encontrarla por ningún lado,
en medio de la grasa y de la pena me construí mi alcoba.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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