Yuyos
Lo peligroso del recuerdo es acudir
a él en busca de un respiro. Quien respira
se arriesga a caer en una trampa. No caigas
en el libertinaje de vivir
en una versión vieja de vos misma
más o menos desnuda. Si bien puede
que te sintieras mejor, no eras
mejor. Eras más chica, como el pluviómetro,
que tiene que llenarse hasta arriba
de todo el sufrimiento que le quepa.
¿Qué puede ser el recuerdo en tiempos tan terribles?
Solo un aprendizaje. Jamás una morada.
Y si hay que morar:
el aroma dulzón que tenían los yuyos,
el aroma dulzón que siguen teniendo.
Un aguantar. Un enfrentarse. Un descanso.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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