—La verdad —dijo un viajero—,
es una roca, es una fortaleza poderosa
que a menudo he visitado,
incluso su más alta torre,
desde donde el mundo se ve negro.
—La verdad —dijo un viajero—,
es un aliento, un vendaval,
una sombra, una aparición;
la he acechado largo tiempo,
pero no he tocado nunca
el ribete de su traje.
Y yo le creí al segundo viajero,
pues para mí era la verdad
un aliento, un vendaval,
una sombra, una aparición,
y no había tocado nunca
el ribete de su traje.
(Fuente: Ricardo Ruiz)
No hay comentarios:
Publicar un comentario