la espera
yo te espero mi amor,
aunque tú no lo sabes
esperaré a que vuelvas
a que cambies de idea
de vida de prioridades
de lugar de residencia
esperaré hasta que cambies
tu concepción del tiempo y
anules la distancia
esperaré a que tú seas
el que teja
una red de araña que cubra
el mar que nos separa
y mientras tanto sólo espero,
que llegues un sábado por la tarde
y te fundas en mi abecé
o simplemente que un día cualquiera
apoyes tu cabeza en mi vientre
para descansar tras el viaje y
sientas mi mano sobre tus ojos
como cálido antifaz.
yo te espero mi amor
aunque tú no lo sabes
factoría de ficción
quédate
con tu vida ficcionada en el intento
con tu casa de hipoteca interminable
con tu esposa que te pega y que te insulta
con tu sueño elaborado en internet
quédate
con tu hijo y su sonrisa de ángel pillo
con sus juegos abortados por tus cuitas
con tus sueños de pajero extenuado
con mentiras compartidas tras los chats
cuídate
de deseos incumplidos de un verano
de su vuelta en fantasmas del invierno
de aguijones que te pinchan las entrañas
de mentiras contrapuestas con verdades
cuídate
de tu vida ficcionada y de sus gentes
de tu esposa y de su cáncer que te atrapa
de la efímera sonrisa de tu hijo
de las frases con final inacabado
mientras yo
mato el frío de mi cama a puñetazos
y pienso convencida en que tampoco
necesitas tanto rollo de desgracias
para echar de vez en cuando un polvo bueno
con quien nada quiere y nada te reclama
desazón
At times in winter nights the souls of the unborn
appear as fireworks (Stephen Dobyns)
no existes
producto de un descuido
ilusión de un mes apenas
no existes
no por mi voluntad
ni siquiera por la suya
obcecada y fuerte
simplemente no existes
como los Reyes Magos
el ratón Pérez Santa Claus
como no existe lo bueno
lo amable o lo que deseo
por eso puedo
beber y llorar
hasta no sentir
que no existas
desamor y distancia
cuando vengan los tiempos del desamor y la distancia
no encontrarás mi cuerpo tras la siesta
ni abrirás ufano la nevera
en busca de cerveza y de aceitunas
ya no podrás sentarte en la ventana
ni contarme lo que piensas de ayer tarde
mientras se asoma el sol entre las nubes
y atraviesa tu pelo y tus pestañas
inundando incontenible la cocina
En: De lo cotidiano.
(Fuente: Voces del extremo)

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