Alma
y trazado del alma.
Lo indiferenciado
no cabe aquí.
Alma
y medio expiatorio,
nada es visible al ojo,
sí al vidente
que muerde la tierra.
Alma
que tiende a lo semejante
y olvida la compleja farsa
del tacto,
del rudimento tentacular
y los pies
que no quieren despegarse
de la cama, el suero y el médico.
Alma
que sólo aparece
como piedra incognoscible
del espacio humano,
convulsión, limitado cero,
dos puertas
y la regularidad inviolable
de nuestro ciclo destructor.
Alma,
un tránsito dónde,
eje de ayer, mañana,
pelaje putrefacto,
heliocéntrica.
-Inédito-
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