Y
como si el corazón
fuera algo discernible,
aplazable o suficiente,
que amara sin interés
lo que se puede amar,
sino también
la vida que más allá
o más acá
se aprovecha del amante;
ahí está,
lozano y corruptible,
no porque piense
sino porque hace pensar.
Al pretérito y al famélico,
al consecuente
y al brusco anélido censor.
-Inédito-
No hay comentarios:
Publicar un comentario