Sobrevivientes, sobrevivientes ¿Hacia quién volver los rostros?
¿Hacia quién tender las manos?
Los pasos de los bienamados se borran en el camino
terrestre donde los muertos no dejan traza.
Nada queda de los muertos, pobre corazón, nada queda
de las risas y las voces.
En lugar de sus gestos y sus rostros tiernos
el espejo sólo ofrece vacío lleno de espanto.
Y bien lo sabes corazón de sangre, corazón de carne,
nada es salvo aquello que tocamos,
nada es salvo esta vida que se ensancha en las bocas
como una flor ardiente y como un fruto amargo.
Nada es sino este banco frente a la Madelaine
donde tu cuerpo reposaba.
Era el alba… ¡La noche, ah, tan vana había sido!
París vacío y encantador apenas despertaba.
¡No, no, tú no eras un héroe, corazón frívolo!
Tú no eres más que un niño muerto
entre todos los niños arrojados a las márgenes sombrías
como en fila, sólo un tiempo atrás, caminaban a la escuela.
(Fuente: Bajo la sombra del tiempo)
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