Mirá la fruta pudrirse
en la rama más alta
como una niña que pronto se ha hecho vieja.
Mirá cómo oscurece con el sol por adentro
en el borde del mundo
toda para los pájaros.
Aún antes de la flor
desde el botón del brote
tiró desde tu boca:
era un caballo ciego
urgido por el hambre.
Debiste haber trepado tronco arriba
para cruzar el vado de la horqueta
con los pies como zarpas
o armarte de una caña
con un cuenco en la punta,
pero no.
Como pensando en un limón
la lengua se ha hecho agua
y en lo alto del ciruelo
un hilito de pulpa
cuelga desde el carozo.
E.Z.
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