Rimbaud
Las noches, los puentes del ferrocarril, el mal cielo,
sus horribles compañeros lo ignoraban;
pero en aquel niño la mentira de la retórica
reventó como una cañería: el frío engendró un poeta.
Alcoholes que le compraba su débil y lírico amigo
sus cinco sentidos sistemáticamente desarreglados,
a todo el habitual absurdo pusieron fin;
hasta distanciarse de la lira y la debilidad.
El verso era una especial enfermedad del oído;
la honestidad no era suficiente; aquello parecía
el infierno de la infancia; debía intentar otra vez.
Ahora, galopando a través de África, soñó
con un nuevo yo, un hijo, un ingeniero;
su verdad aceptable para los farsantes.
Trad. Rodrigo Arriagada Zubieta
(Fuente: Buenos Aires poetry)
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