LA MANZANA
La manzana de la alacena rodó al suelo.
Empaca tus cosas y vete.
Ella se reclinó contra la puerta
y con los ojos gritó:
¡Por el amor de Dios, por favor, no!
Pero yo supe todo el tiempo que ya había tenido bastante;
me paré
levanté la manzana,
polvorienta y aún verde,
y la puse sobre la mesa.
incesantemente me rogó, vino hasta la mesa,
y lloró.
Ella me miró, limpió la manzana,
y lloró.
Hasta que yo dije: ¡Deja esa manzana y vete!
Los hechos se desenrollaron como yo había previsto.
¡Qué importa si la secuencia fue diferente!
Ella abrió la puerta,
yo empalidecí y dije ¡Quédate!
Pero ella empacó sus cosas y se fue.
La manzana de la alacena rodó al suelo.
Versiones del inglés, Robert Rivas
(Fuente: Inútiles misterios)
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