mi libro
En mi libro nunca hace sol;
Bajo el cielo gris de la gente pobre
un hombre ruega que le
dejen volver a casa,
lo llama, pues, el árbol.
Mi vida, leo, ha cambiado,
antes de que pudiera cambiarla yo.
Ahora entramos en la ciudad sagrada
que cuenta su historia en la lluvia.
La recordaba distinta.
La tormenta tensa sus músculos cómicamente
y al cura le quita la palabra
de la boca. Una oración muda.
¡En el parque veo a Hölderlin!
Charla en ruso
con Mandelstam y Dante,
con incertidumbre, con suavidad, sin impacientarse.
Qué gusto da oír hablar
de las catástrofes
en esta lengua.
Trad. Ada Trzeciakowska
(Fuente: Ada lírica)
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