EL CEMENTERIO JUDÍO DE PRAGA
Se hace más difícil salir caminando
de esos cráteres que impiden
que entre la luz.
El cielo, doblándose sobre un cuerpo
toca la pálida piel del pasto
como la afiebrada cabeza de un niño.
Dejaste atrás el pueblo.
Los árboles anhelan alzarte
suavemente de la cama astillada
al viento. No hay ninguno.
Ha salido de tus cuerpos.
EL ARRIBO
siguiendo a una foto casi tomada en Berlín
Mojados techos de pizarra. Palomas. Una luz.
Una hoja en la vereda.
Las sombras deslizándose entre guijarros.
Ya está oscuro
cuando arribas
desde París,
el humo brotando del Diesel
mientras tú bajas
con tu negro pelo desatado.
Yo estoy casi siempre
convirtiéndome en ese humo,
en las palomas que aterrizan
sobre el techo de cristal.
O me despierto
y tú vienes
con un chal
negro estrellado.
París, 1980.
***
* Este poema me recordó un pensamiento de John Ban-
ville: "El único placer que no compartimos con los ani-
males es el que sentimos ante la belleza."
Emery George (Ed.) Contemporary East European
Poetry. An Anthology. Oxford Univ. Press., 1983.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
(Fuente: Idiomas olvidados)
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