Mudable corona de laurel
Nietzsche pobre en Turín, comiendo salchichas que su madre
le envía desde Basel. Un cuarto alquilado,
el pequeño cuadrado de la ventana enmarca nubes de agosto
sobre la montaña. Cavila sobre la forma
de las cosas: el espolón colgante
de una aquilegia alpina, los troncos de cedro torturados por el invierno
bajo el sol del verano, la combadura del tronco del álamo
justo donde se tuerce bajo el peso de la nieve.
“Se extiende por todas partes la tierra baldía; desdichado
aquel que la lleve dentro”.
Se muere de sífilis. Cuida su fastuoso bigote.
Enamorado de la ópera de Bizet.
(Traducción de Jaime Priede)
(Fuente: El hombre aproximativo)
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