“Captura de pantalla”
“Captura de pantalla”
Es sencillo: las figuras que ves en el fondo
son tu pasado; las que están adheridas
a las paredes, son el presente; y las del borde
de la taza, se supone, tu futuro. No hay lectura
equivocada en las formas de interpretar
después de beber una buena taza de café.
Pues bien, ¿será preciso que yo me convierta
en yo, y ser al mismo tiempo el complejo
de mí mismo? “Más Salvador Dalí que nunca”,
dijiste, por el formato de los bigotes y la paleta
de tus palabras, ya salvando otra vez de la hoguera
a ese puñado de antepasados que mintieron sólo
para sobrevivir y seguir mintiendo. En nuestra
ciudad, nadie mira las cúpulas que ocultan
los patios nazaríes, los mosaicos mudéjares
y las campanas francesas de fin del siglo XIX
que vigilan el movimiento de los consumidores
de calle 12, o 9, sobre las terrazas rectas
y simples de Belvedere, las “siete cajas
con moldes de yeso” y la “L'Orient-Assurances,
Sociedad Anónima de Seguros”, y menos
aún las paredes garabateadas que revuelven
de envidia a los viejos escribas mesopotámicos
por la aparición de alguna nueva caligrafía.
En eso pudiste leer el porvenir cuando
ibas de camino esquivando las sobras
de los inquilinos, antes que el viento,
la lluvia y los aerosoles limpien el aire,
sequen tu lengua, para después disparar
contra la saliva que cura las heridas.
Y aunque ni por asomo seas una persona
muy religiosa que digamos y tampoco
supieras cómo juntar las manos para aplastar
una miserable mosca, en todo caso, esto
tan doloroso, te vino como anillo al dedo.
(Fuente: Ricardo Ruiz)
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