miércoles, 14 de abril de 2021

Hernando Guerra Tovar (Colombia, 1954)

 

 

Albedrío



De los escombros elige el que te guste.
Hay azules cielo despejado,
Para quellos que sueñan paraísos
donde la luz no alcanza.
Hay verdes, como el vientre del bosque,
colmados de hojas y de alas.
Los hay rojos como la sangre
que se vierte en cada guerra, en todo vino.
De los escombros elige el que te guste.
Hay variedad de grises olor a bruma.
El negro escondido en algún lugar de la tiniebla.
El blanco páramo.
El que inventa el calor de la canícula.
Puedes llevar los colores del sol y de la flor,
acaso el lila, el  magenta, el rosa.
Puedes llevar los colores de la luna y la semilla,
los oscuros colores de la tierra.
Puedes llevar el amarillo dorado,
como el alba o la tarde,
como fruto maduro,
como ese viento que danza en los trigales.
De los escombros elige el que te guste.
Sólo tú sabes el color de tu miseria.


(Sombra embestida, 2007)
        



Memoria
                                      A mi madre

Bajo tanta lluvia de Dios te recuerdo camino de la aldea,
llevando de la mano un niño asombrado, tu rostro sereno,
tu sonrisa; mientras el río se inflama, ruge; crece arrastrando
a su paso la tarde que se desploma entera, el viento,
la montaña, la aldea toda.

Memoria erguida en una garza.

  
(La Noche del árbol, 1998)




Anticuario

                                           A Jorge Eliécer Pardo

El tiempo resbala, escapa
por entre los curtidos dedos
del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
tasa el polvo que cubre su existencia
Risa y llanto de lejanos dueños habitan este mueble
tenue luz de hogar se agita en esa lámpara
imagen de la niña que fue
en el espejo
El piano recorre, discurre
por notas de Chopin o de Beethoven
y la tienda se puebla de ausentes
Hay un lugar dispuesto para todos
en el comedor de cedro
donde cenaron los héroes
antes y después de las batallas
Hálito de vida en cada cosa
respiración, vaho, latido
desfile de siluetas invisibles
siglos que observan en la sombra
Un concierto de voces y murmullos
asalta cada noche la tienda del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
mide la herrumbre que calla su silencio
Allí los estribos con aire de galope
los floreros de Eros o thanatos
la máquina en que el poeta escribiera
nocturnos memorables
los jarrones de plata, los pebeteros
los candelabros
La silla de Van Gogh
que contiene el mundo
El tiempo resbala, escapa
Candil que alumbra los rincones de la infancia
¿dónde el baúl en que abuela
atesoró sus más íntimos
recuerdos? 

(Ciega luz, 2004)
                                       



Vuelo

                                      A Betssabet Lara Acuña

En las noches el viento se vuelve pájaro.
Ocupa su nido en la copa del árbol más alto.
Sueña  que es viento,
pasea por el bosque con su amada la brisa.
En las mañanas canta.
Se da cuenta que es pájaro.


(El tiempo que nos resta, 2014)




Fisuras

Todo escombro tiene su precio. Vale lo que mide o pesa y es metal herrumbroso en horas de consumo, guerras, holocaustos. Sacrificio en tierra ajena, exilio del sueño que atesora, cofre de milagros, historia mancillada como virgen de clausura.  Todo escombro tiene su precio. Ruina o esplendor en los matices del blanco, acaso ilumine este camino que bordea las fisuras de la noche.

(El tiempo que nos resta, 2014)
 
(Fuente: Eugenia Sánchez Nieto. blog)



(Fuente: Eugenia Sánchez Nieto blog)



 

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